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La menstruación en Latinoamérica ‘Es la única sangre que no viene de la violencia y la que más asco les da’

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Lilly Sundsbak

THE SEX ISSUE


Existe una gran cantidad de mujeres en Latinoamérica que viven sus ciclos menstruales con profunda vergüenza y pocos recursos. Muchas se ven obligadas a recurrir a trapos, periódicos y papel doblado al carecer de recursos suficientes para costear los productos de cuidado íntimo.

Esta cruda realidad evidencia la falta de acceso a artículos básicos de gestión menstrual, vulnerando la dignidad de millones en la región.

Emilia Mariel Sanz, quien fungió como maestra en una comunidad de bajos recursos en una región montañosa en el estado de Guerrero, México, siempre tuvo presente que algunas de sus estudiantes faltarían a clases debido a su ciclo menstrual.

“A ellas les faltaban los recursos para poder adquirir toallas sanitarias, por lo cual sus mamás les realizaban toallas de telas y trapos usados. No es lo mismo usar una toalla de trapo que una toalla regular, para eso”, recalca Sanz.

Varias veces no contaron con fondos para higiene personal ni fármacos que aliviaran sus dolores menstruales. Las improvisadas toallas se tendían para reutilizarlas, secándolas en comal de barro o plancha, en épocas de lluvia, para evitar quemarlas.

Un panorama similar vivió Carmen Ordóñez, estudiante Hondureña de fotografía, al comprar tímidamente en la tienda de su vecino productos de cuidado femenino.

“Él envolvía el producto en un papel, como en los que envuelven el pan, un papel café”, añadiendo que “no era machismo directamente, pero me hacía sentir como que ese producto no podría ser mostrado… como si estuviera vendiendo algo ilegal”, dijo Ordóñez.

Su llegada a Estados Unidos cambió por completo el panorama a la hora de comprar este tipo de artículos“, hay un pasillo lleno de productos”, dice Ordóñez.

Ella enfatiza que en este país se siente más libre, menos juzgada y observada. Varias mujeres en Latinoamérica reflexionan sobre la dificultad que se presenta para adquirir los productos de cuidado femenino. 

Celliny Castro, originaria de Guatemala, tuvo la fortuna de adquirir toallas sanitarias en su país, pero está consciente que no todas las pueden conseguir. “Guatemala es un país de escasos recursos, hay muchas mujeres que quizás no pueden pagar productos de la mejor calidad, pero sí a bajo costo”, dijo Castro.

Las experiencias sobre el tema del cuidado femenil en Latinoamérica son diversas.

Mia Regina Garrido, quien estudia psicología en Morelos, México, siente que su niñez le fue robada, pues desde los 10 años empezó a tener ciclos.

“Fue una experiencia muy rara a mi edad. Me daba vergüenza jugar con mis amigos, los que eran hombres, porque sentía que ya no pertenecía ahí”, añadiendo que “desafortunadamente en mi cultura, muchos decían que estaba lista para ser mujer”.

¿Cómo fue que una persona de tan corta edad, adquirió sus productos menstruales?

“El dinero que usaba para comprar cualquier antojo a mi edad, lo empecé a ahorrar cada mes para poder comprar toallas sanitarias, nadie entendía lo que era eso”, dijo Garrido.

Además, ella da fe de las diferentes formas en las que se refieren a la menstruación en su natal México.

“Muchas veces se burlaban de mí, decían ‘ahí viene Mía acompañada de Juana la Colorada’”.

Según un reporte del diario La República, existen más de 5,000 formas de llamar el ciclo menstrual en Latinoamérica.

Para ella lo más curioso es que “todos nacemos de la mujer, todos sangramos. La única diferencia es que, es la única sangre que no viene de la violencia y es la que más asco les da”, enfatiza. Para muchas mujeres, la menstruación no solo implica tener acceso a productos sanitarios, sino que también están expuestas a constantes burlas humillaciones.

“Los dolores que sentimos sobre la humillación y el machismo duelen más que los cólicos”, expresa Garrido, quien opina que la menstruación hace parte de la naturaleza de la mujer, y que sus derechos a vivirla como tal, deben ser respetados. 

English digest:


Many young teens in different Latin American countries are missing school during their period due to a lack of access to menstrual products. The students have to turn to rags, newspapers, cloth and folded paper, usually made by their mothers, as an alternative to disposable products. Emilia Mariel Sanz, a teacher in Mexico, has seen the problem her students are facing firsthand. Women in these countries say the menstrual cycle is still considered taboo in their culture and face humiliation from men.

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About the Contributors
Citlalli Magali Sotelo, Bilingual Reporter
csotelo@columbiachronicle.com   Citlalli Magali Sotelo is a senior broadcast journalism major. She has reported on local businesses, student and faculty demographics and Mexican Independence Day in Chicago. She joined the Chronicle in August 2023.   Hometown: Chicago, Illinois
Lilly Sundsbak, Illustrator
lsundsback@columbiachronicle.com   Lilly Sundsback is a first-year illustration major. She joined the Chronicle's Creative Desk in January 2024, where she also serves on the editorial board.   Hometown: Rochester, Minnesota