Un plan de estudios revisado para la especialización secundaria en Estudios Latinos y Latines dejará de exigir que los estudiantes tomen una clase de idioma español a partir del otoño de 2026, como parte de una reestructuración curricular de los programas basados en las humanidades.
Esta especialización secundaria de 21 créditos permitirá “agilizar” los requisitos de los cursos, afirmó Ames Hawkins, director de la Escuela de Comunicación y Cultura.
Hawkins señaló que el objetivo es hacer que esta especialización sea accesible, al tiempo que expone a los estudiantes a múltiples perspectivas.
“Siento que estamos ofreciendo a los estudiantes un conjunto de cursos que brinda múltiples perspectivas disciplinarias y temáticas”, comentó Hawkins, “y que les da acceso a una variedad de docentes, con el fin de ofrecerles una visión general realmente sólida del área de contenido de los estudios latinoamericanos”.
Las especializaciones secundarias en Estudios del Mundo Negro y en Estudios de la Mujer, Género y Sexualidad, que también constan de 21 créditos, están experimentando una reestructuración similar. Actualmente, cada una de ellas cuenta con menos de 10 estudiantes inscritos.
Asimismo, el plan revisado de la especialización en Estudios Latinos y Latines no exigirá cursos independientes de historia hispánica y latinoamericana, aunque el cuerpo docente aclaró que dichos contenidos se integrarán en otros cursos de carácter obligatorio.
Entre los cursos que los estudiantes deberán cursar se encuentran: “Introducción a los estudios latinoamericanos”, “Género, cultura y artes en América Latina” y “Latines en los EE. UU.”. También podrán elegir entre “Afrolatino y caribeño: Corrientes musicales cruzadas en los EE. UU.” o “Teatro y actuación latine/x”.
El plan anterior de esta especialización secundaria constaba de 18 créditos y también exigió el curso de “Introducción a los estudios latinoamericanos”, además de seis créditos en el área de idiomas. Posteriormente, los estudiantes podían elegir tres cursos de una lista de 12 opciones, entre las que se incluían “Historia del Caribe: Hasta 1800”, “Historia de México y Centroamérica” e “Hispanos en los EE. UU. desde 1800”, entre otros.
Marcelo Sabatés, profesor de la Escuela de Comunicación y Cultura y coordinador de la especialización secundaria, afirmó que la historia se seguirá enseñando.
“Creo que, epistemológicamente hablando, para una escuela de artes creativas, es posible recibir una excelente formación en estudios latinoamericanos y latinos sin necesidad de una clase de historia específica, ya que la historia surgirá de manera natural dentro de los estudios latinoamericanos”, dijo Sabatés.
Los cambios en Columbia reflejan decisiones que se están llevando a cabo en otras facultades y universidades. En todo el país, las instituciones de educación superior están consolidando cada vez más los programas basados en idiomas e historia, integrándose a menudo en planes de estudio interdisciplinarios más amplios.
En abril, la Universidad de Syracuse anunció que eliminaría 93 de sus más de 400 programas académicos, incluida su licenciatura en Estudios Latinos y Latinoamericanos. La Universidad del Norte de Texas también está eliminando su especialización principal en Estudios Latinoamericanos; esta es una de las más de 70 ofertas académicas que se suprimirán mientras la institución intenta hacer frente a un déficit presupuestario de 45 millones de dólares.
Los expertos en educación superior afirman que estos cambios se deben a la disminución de las inscripciones en los programas de humanidades, a las restricciones presupuestarias y a la creciente presión por priorizar los campos orientados a la inserción laboral. Como resultado, las instituciones están consolidando cada vez más los programas de menor envergadura, particularmente en idiomas, historia y estudios de área, en ofertas interdisciplinarias más amplias.
Sin embargo, esta medida ha suscitado inquietudes sobre la posible pérdida de profundidad en dichas materias; preocupación que se extiende incluso a Columbia, donde, según informó anteriormente el Chronicle, otras asignaturas ofrecidas para el próximo semestre también han sido reagrupadas bajo temáticas más generales.
“Si se integran dentro de otras clases, no creo que les dediquen mucho tiempo a esas materias específicas”, comentó Josefina Medrano, estudiante de último año de Marketing que cursó una asignatura de historia centrada en América Latina.
Uno de los cambios más significativos en la especialización secundaria de Estudios Latinos y Latines es la eliminación de los requisitos de dominio del idioma español, los cuales eran obligatorios anteriormente.
Hawkins señaló que la Escuela de Comunicación y Cultura continuará ofreciendo cursos de español de forma independiente a la especialización secundaria.
Por su parte, Sabatés expresó su respaldo a la eliminación de los requisitos lingüísticos en dicha especialización.
Argumentó que los estudiantes que ya dominaban el idioma no necesitaban cursar esas asignaturas, las cuales, bajo el plan anterior, debían ser sustituidas por otras para poder cumplir con los requisitos de la especialización.
“La gente necesita aprender sobre la cultura y las artes, y eso se puede lograr sin necesidad de aprender el idioma”, concluyó Sabatés. Actualmente, hay nueve estudiantes en la especialización secundaria, la cual ha sido renombrada, anteriormente se denominaba Estudios Latinos y Latinoamericanos.
La universidad se convirtió en una institución al servicio de los hispanos en 2024, cuando una cuarta parte del alumnado se identificó como hispano, según informó previamente el Chronicle. Actualmente, el 28.2 % del cuerpo estudiantil es hispano, de acuerdo con la Oficina de Efectividad Institucional.
Adilene Vega, estudiante de último año de Historia del Arte, expresó su inquietud ante la eliminación de las clases de historia del programa de especialización secundaria, las cuales constituyen “un aspecto sumamente necesario del mismo”.
“El arte siempre surge de su contexto histórico”, dijo Vega, copresidenta de la Alianza Latina. “Especialmente en lo que respecta a la participación de Estados Unidos en los niveles de imperialismo espacial, un tema que es precisamente lo que se debe aprender en una clase de historia; ignorar esas historias puede resultar muy peligroso”.
Por su parte, Sabatés manifestó su confianza en los nuevos requisitos del programa de especialización secundaria.
“Es posible que algunos de estos cambios representen, en ocasiones, una dosis excesiva de novedad introducida de una sola vez”, comentó. “No obstante, si nos ceñimos estrictamente a la estructura del programa, considero que se trata de una especialización secundaria de excelente nivel”.
Editado por Venus Tapang
