Localizada en el Kimball Arts Center en el medio de la sala de espera, un grupo de latines improvisan que serían las cartas de amor entre los condimentos, catsup y mostaza. Las luces brillan sobre ellos, mientras la audiencia llena de sus compañeros, se ríen y dan propuestas de qué decir.
El grupo son estudiantes de la Bilingual Improv School, o la escuela de improvisación bilingüe. Formado el 2 de marzo del 2025, la meta de la escuela es ayudar a crear un sentimiento de comunidad para latines en comedia en la ciudad y ofrecer una manera de practicar el español.
“Mi experiencia haciendo improv, enseñando improv, produciendo improv es que por lo general no tenemos representación”, dijo el fundador Rodolfo Mendoza Gonzalez.
Mendoza Gonzalez originalmente es de Miami y de descendencia cubana y panameña. Él dijo que aunque la población latine en la ciudad de Chicago es 29.7%, cuando vino a la ciudad para hacer improvisación, usualmente él era el único latine.
“Yo en una clase de quince alumnos, yo era el único latino,” dijo él. “Hay que hacer algo”.
Una típica clase de improvisación bilingüe va así. Empiezan a decir cómo están todos los estudiantes. Luego, hacen juegos de calentamientos de cuerpo y comunicación que incluyen elementos de español o Spanglish. Después, hacen escenas cortas empezando en inglés, luego en Spanglish, y terminando en español.
Ofrecen clases de diferentes niveles de conocimiento. Tampoco es necesario ser completamente bilingüe en inglés y español. Las clases son en preparación de un programa, donde hacen improvisación en frente de una audiencia.
Mendoza Gonzalez no es el único que se encarga de las clases. Samanta Cubie, una administradora de la escuela, se encarga de ayudar a los estudiantes con accesibilidad y con el equipo técnico del teatro durante los programas.
Cubie conoció a Mendoza Gonzalez cuando ella tomó una clase que él ofreció. De ahí, ella dijo que podría ayudarle en lo que necesitara.
“Siento que es un servicio que podemos ofrecer a la gente latina de Chicago”, dijo ella.
Cubie pronto va a enseñar una clase de improvisación.
Durante la clase, miembros bromeaban de las relaciones entre frutas y complicaciones con el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV). Al final, se reunieron en un círculo para felicitarse el uno al otro.
Una de las estudiantes, Daniella Cruz, encontró la escuela en redes sociales y empezó a venir este año. Ella dijo que le gustó que hubiera un espacio para latines, donde pueden ser graciosos.
“Cada persona en la clase trae algo tan especial”, dijo ella. “Es un espacio donde los latinos pueden venir y ser graciosos sin sentirse limitados”.
Cruz dijo que la escuela de improvisación bilingüe tenía lo que sintió que faltaba cuando tomó un clase con el grupo de teatro Second City.
“Yo sentí como que me faltaba algo, y cuando llegó el primer día de esta clase dije, ‘Oh, eso es lo que faltaba, los latinos”, dijo ella.
Para otros estudiantes como Dominic Rose, tomar estas clases le da una oportunidad de practicar su español y conectar con sus raíces latines.
“Yo siento que esta clase me está haciendo recordar cosas de cuando yo era pequeño, de las que me alejé un poco por estar ocupado con la vida y todo eso,” dijo Rose.
Para el fundador, la improvisación era la forma en que él salía de su cáscara, y él quiere ayudar a los demás de la misma manera.
“Yo era un niño introvertido, bien tímido,” dijo Mendoza Gonzalez. “Pero haciendo improvisación me ayudó muchísimo. Yo he visto eso mucho con los alumnos”.
Editado por Brandon Anaya
