En las últimas dos semanas, estudiantes en todo el país han respondido al llamado para un paro nacional por sindicatos y grupos estudiantiles en Minnesota. Miles han salido de sus clases para protestar en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, de la administración de Trump y todos sus compinches multimillonarios.
Tras el asesinato de Alex Pretti, Renée Good y la amenaza de una huelga general en Minnesota, donde más de cien mil personas salieron a las calles, Gregory Bovino, comandante general de ICE, fue degradado. Esto demuestra un cambio de táctica. El puesto de Bovino lo asumirá ahora Tom Homan, quien ya era el zar fronterizo designado por Trump.
Bovino aún debe comparecer ante la justicia, tras seis muertes más bajo su cargo en sólo este año. Hay al menos cinco casos de tiroteos por agentes de ICE donde videos grabados por testigos muestran algo contradictorio a la cuenta oficial. ¿Qué violaciones han cometido cuando no hay cámaras? Según el Transactional Records Access Clearinghouse en la Universidad de Syracuse, el 74% de los detenidos por ICE no tienen condena penal.
Debemos ser conscientes del poder político que nosotros, los ciudadanos, podemos ejercer para asegurarnos que haya justicia. Debemos reconocer el poder de quienes no están representados en estos sistemas actuales; debemos crear algo nuevo. El poder de Trump, su supuesto movimiento “popular”, es una fachada, es frágil.
Alrededor de 89 millones de personas no votaron en la elección presidencial de 2024, más de 10 millones más de los que votaron por Trump. Y más de 100 millones de personas no votaron por él. En un país con un historial de discriminación racial y de desigualdad electoral, hay un sector de la población que no está representada por ninguno de los principales partidos políticos. Esto no incluye a los millones de migrantes que no pueden votar, pero cuyo trabajo es explotado. Muchos de sus propios partidarios se están volviendo en contra de él. Lo que demostraron estas últimas elecciones no es una incursión popular hacia la derecha, sino un rechazo rotundo del sistema actual, sin importar quién lo represente.
Esto nos recuerda, nos ilumina, que su maquinaria racista de deportación se puede frenar.
Los demócratas actuales en el cargo, aquellos que carecen de fuerza contra la tiranía de esta administración, una administración que ignora las reglas y los procedimientos que supuestamente defienden nuestros estamentos, están ahí porque su disposición a luchar no fue cuestionada. Simplemente esperan que las reglas y procedimientos nos salven. Las elecciones son nada más que una táctica de muchas para el cambio político y social.
El mes que viene, habrá otra oportunidad en las primarias para votar por la gente dispuesta a luchar. No se declaren a ciegas. Nuestro enfoque no debe ser en una sola táctica.
O les prendes fuego y los obligas, o lo haces tú mismo. Con la gente en las calles que lucha, que resiste. Creo en un mundo donde todos somos actores políticos, creo en una verdadera democracia popular. Debemos construirla porque la que nos están dejando como herencia está pudriendo incluso el suelo de que proviene.
El verano pasado durante las manifestaciones de No Kings Day, el alcalde de Chicago Brandon Johnson hizo una llamada para una huelga nacional. Se refirió a las huelgas generales de sus ancestros durante la esclavitud en Estados Unidos. Un paro general como táctica ha existido por siglos y ha traído resultados.
Han sido veinte años desde la última huelga general. En el 2006, el Día Sin Inmigrante, en contra del infame proyecto de ley Sensenbrenner. Ahora con las condiciones más intensas ¿Qué se puede aprender de los movimientos del pasado? ¿Qué se necesita desarrollar? ¿En dónde hay huecos? ¿Y cómo se llenan?
Es evidente que los crecientes ataques son en contra de quienes siempre han sido marginados en este país – nativos cuya soberanía es cuestionada y que son atacados por ICE debido a su apariencia; la población negra que siempre a sido aterrorizados por la policía; nuestros hermanos y hermanas trans que han sido demonizados; nuestras comunidades migrantes que ayudaron a construir este país. Estos ataques tienen como objetivo oprimirnos. Esas son sus tácticas. Tácticas de miedo para evitar que luchemos. ¡Y no está funcionando!
Desde la toma de posesión de Trump, hemos sido bombardeados con titulares sobre flagrantes violaciones de nuestro supuesto estricto estado de derecho. Ha causado conmoción nacional, dejándonos en shock y asombro. Sabemos de lo que son capaces quienes ostentan un poder descontrolado. Estamos viendo hasta dónde llega su depravación y ahora debemos dejarlos en asombro.
Es tiempo de expandir la imaginación política. Huelgas han ocurrido en todos los rincones del mundo. En Argentina paros nacionales, como el de enero 24 del 2024, había detenido una reforma laboral y varios proyectos de ley desfavorables. Y no se rinden en sus esfuerzos.
El movimiento se puede impulsar en las organizaciones estudiantiles, con tus compañeros de trabajo, con tu familia, o en tu comunidad. Hay que ser lo que el gobierno está fallando de cumplir, proponer protección y seguridad al pueblo.
El pueblo de Estados Unidos se está demorando en afilar esta herramienta política. Hay que refrescar la memoria.
