En una tarde fría de martes, Bernardino vendía jabón desde su auto esperando a que los clientes pasen. Pero con el silencio constante de la calle notó 70-80% menos clientes de lo normal.
Bernardino es uno de varios vendedores ambulantes en el barrio de La Villita, cuyo negocio ha sufrido por la actividad reciente de ICE. Su presencia, ampliada desde el anuncio de Operación Midway Blitz, ha causado aún más ansiedad alrededor del área en las recientes semanas, haciendo que los residentes tengan miedo de salir de su casa. Por consecuencia, los vendedores ambulantes que dependen de la venta de la comida, las artesanías, artículos del hogar, etc., están enfrentando una disminución en ventas, y les cuesta pagar el alquiler y las facturas.
“No quiere salir nadie; ahora estamos con menos clientes”, Bernardino dijo. “Todo está muy lento”.
Esta semana, algunas comunidades en Illinois como Naperville, Cicero y La Villita expresaron preocupación por posibles operativos y reportes de la presencia de agentes de ICE y Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., incluyendo algunos con ciudadanía.
Bernardino dijo que aunque anda sin miedo, espera el fin de las redadas.
“Ojalá que todo salga pronto”, él dijo. “No venimos a bambolear como dicen todos, verdad? Vinimos a trabajar y hacer la lucha”.
Efraín trabaja en su puesto ambulante “Buenos Elotes”, cocinando elotes, papas, frutas y más.
Vino a los EE.UU. en 1995, y sigue con su negocio que ha sido en sus propias palabras “mucho, mucho afectado” por la presencia de ICE.
“No hay gente; tienen miedo”, él dijo. “Por eso, no hay ventas – está muy bajo”.
Esta dificultad y el temor entre la comunidad es algo que María Ochoa ha visto con vendedores en todas partes de La Villita. La secretaria de la oficina de la Asociación de Vendedores Ambulantes en Chicago, dijo que en su tiempo trabajando con la asociación, ahora ve un “clima anti-inmigrante fuerte” como nunca.
“Están deteniendo a todos,” Ochoa dijo. “La mayoría de los vendedores que estaban en la calle, pues ahorita no se quieren arriesgar a estar en la calle”.
Establecido en 1992, la asociación ha luchado por los derechos de los vendedores ambulantes, como cuando organizaron la campaña para legalizar la venta ambulante en 2015. Sigue dedicándose a ayudar a los vendedores en Chicago a establecerse, y evitar la descriminación y el acoso político.
De vez en cuando se reúnen con vendedores locales en las oficinas, hablan de recursos de apoyo.
“Es una cadena de compras”, dijo Ochoa. “Si no está la gente en la calle, ¿quién compra? ¿A quién le vende? Todo eso empieza a afectar el ecosistema del comercio”.
Caridad trabaja con su esposo, vendiendo comida de seis a ocho horas todos los días de la semana. También con menos ventas, lo atribuyen al temor de sus vecinos como de ellos mismos. Sin embargo, ella enfatizó la necesidad de seguir trabajando, a pesar de las posibilidades de lo que puede pasar.
“Hay que sobrellevarse”, ella dijo. “Porque si no, pues, también se enferma uno de qué está uno con el estrés”.
Por primera vez, María salió a las calles a vender artículos del hogar a familias recogiendo a sus niños de la escuela. Maria, una sobreviviente de cáncer, dejó su trabajo en una fábrica por la demanda física, y recibe ayuda de una amiga para conseguir cosas para vender, para que ella pueda pagar sus facturas. Pero, al vender en la calle, ha notado tanto la disminución de las ventas como el impacto en los propios vendedores.
“Es difícil para uno, en realidad”, María dijo. “Uno ocupa muchas cosas, ¿verdad? Es el motivo por el cual uno salió a trabajar, porque hace falta de todo. Como uno no está trabajando”.
“Yo le pido a Dios que pronto se pare esto, porque para mí, es mi única entrada económica y lo estoy sintiendo muy difícil. Ya con ganas de rematar lo poquito que hay e irme a mi tierra. Es desesperante, la verdad”.
Ochoa dijo que trabajan para proveer recursos para los vendedores ambulantes como una campaña de GoFundMe que está cerca de alcanzar su meta de US$300,000 y voluntarios comunitarios que acompañan a los vendedores en sus puestos para prevenir acosos de ICE.
“Ha habido una respuesta muy bonita en ese aspecto de que todas las personas de alguna manera nos están ayudando, nos están apoyando y se sienten, pues, que no todo es malo”, Ochoa dijo.
Editado por Brandon Anaya
English Digest
ICE’s recent crackdown in Chicago, specifically in the Little Village area this week, has caused street vendors to fear being detained while working, and suffer a significant loss of customers who aren’t leaving their houses under the same worry. This decrease in clientele hinders vendors’ ability to pay rent, bills, etc., a widespread issue that the Association of Street Vendors of Chicago is working to combat. María Ochoa, office manager of the association, said resources like their GoFundMe, along with community volunteering, are efforts to support vendors during this time.
English Digest by Sofía Oyarzún
Copy edited by Brandon Anaya