Cuando Gonzo González se alistó en la Marina en 2016, creía en la promesa del servicio, en proteger un país que valoraba la diversidad que encontró entre sus compañeros marineros.
Ahora, estudiante de último año de cine y televisión en Columbia, González dijo que ese sentido de propósito le resulta más difícil de conciliar. Después de que la administración Trump enviará miembros de la Guardia Nacional de Texas a Chicago la semana pasada, González y otros Latinos que sirvieron en el ejército se preguntan qué significa ahora servir.
“Tengo un problema cuando la Guardia Nacional, La Migra e ICE llegan y te dicen que tu eres el problema”, dijo González. “Honestamente, esta gente no es parte de nuestra comunidad y no saben el verdadero problema. Solo oyen algo y se quedan atrapados con una narrativa que es falsa”.
Para muchos estudiantes, el uso de la Guardia Nacional para imponer la póliza inmigratoria ha cambiado lo que significa “proteger y servir”.
“Al final del día, están usando sus propias fuerzas contra la gente”, dijo Cindy Zeas, estudiante de segundo año de arquitectura de interiores de Chicago y también reservista del ejército. “Siempre debería ser ellos contra el enemigo, y el enemigo no es la gente que vive aquí. Mucha gente está siendo arrestada simplemente por vivir sus vidas. Están siendo amenazadas”.
La Guardia Nacional opera primariamente como soldados del estado bajo la dirección del gobernador. El enfoque sería de ayudar con desastres nacionales o disturbios civiles. El Gobernador de Illinois, JB Pritzker últimamente activo la Guardia Nacional en Agosto de 2024 para asistir al departamento de policía de Chicago con la Convención Nacional Demócrata. También se activaron para las protestas por el asesinato de George Floyd y para ayudar con las pruebas de COVID-19 durante la pandemia.
El presidente también puede federalizar la Guardia Nacional y ponerla bajo el mando de militares en servicio activo, generalmente para despliegues en el extranjero, misiones de combate y seguridad nacional.
Trump envió a soldados de la Guardia Nacional este año a ciudades mayoritariamente demócratas para ayudar a proteger edificios federales y a agentes federales que implementan sus políticas migratorias. También ha citado la delincuencia y el desorden como razones. En septiembre, calificó a Chicago como “la ciudad más peligrosa del mundo” sin pruebas. Envió a la guardia a Los Ángeles, Portland y Chicago a pesar de las objeciones de los líderes estatales y locales. Los despliegues han coincidido con redadas migratorias generalizadas.
Victor LaGroon, ex asesor principal y director de diversidad del Departamento de Asuntos de Veteranos, dijo que la forma en que la administración quiere que la Guardia Nacional opere en Chicago es “un fuerte contraste con lo que enseñamos a nuestros miembros del servicio actuales”, refiriéndose a acciones más allá de su función designada para proteger la propiedad federal.
“La función del ejército no es para vigilar a estadounidenses, no es para vigilar las calles de este país, no es para enforzar la actividad de ICE”, le dijo a La Crónica. “La Guardia Nacional está disponible para servir al estado local. Como la actual administración está utilizando la Guardia Nacional es algo desgarrador para muchos veteranos”.
El estado de Illinois y la ciudad de Chicago presentaron una demanda en octubre de 2025 para impedir que la administración desplegará la Guardia Nacional en Chicago. Un juez federal emitió una orden judicial temporal la semana pasada que bloquea la federalización de las tropas de la Guardia Nacional en Illinois durante 14 días. El sábado 11 de octubre, un tribunal de apelaciones dictaminó que la Guardia Nacional no puede desplegarse. La administración lo está apelando.
Tras dos años en un contrato de seis años, Zeas ha visto cómo el papel de la Guardia Nacional en la inmigración impacta la percepción que sus compañeros tienen del ejército. Asistió a la preparatoria Academia Naval Rickover en el barrio de Portage Park de Chicago, lo que la inspiró a inscribirse después de graduarse. Algunos de sus compañeros están desanimados de seguir un camino similar, comentó.
“Pienso que muchos de mis compañeros tienen estas dudas, y eso puede darles mucho miedo, no quieren ir a la escuela, solo quieren inscribirse para el servicio militar”, dijo Zeas. “Esa es su pasión, y yo sé que sería un gran cambio para ellos”.
Es una preocupación de LaGroon también.
“Les hemos dicho y reclutado a miembros de las comunidades latina, hispana, antillana, africana y haitiana que, si sirven, es un camino hacia la ciudadanía, solo para que no cumplamos nuestra promesa de brindarles esa oportunidad”, dijo. “Ver a personas sacrificarse y arriesgarlo todo, y que, al final, algunos hayan pagado el sacrificio máximo, pero que, como consecuencia, se les niegue la oportunidad de convertirse en ciudadanos estadounidenses de pleno derecho, me parece una farsa, un delito”.
Miguel Guerrero, estudiante de último año de fotografía, sirvió en la Infantería de Marina de 2012 hasta 2021, ocupando diversos cargos, como operador de radio, jefe de guardia de operaciones y guardia de seguridad de la Infantería de Marina. Señalando que todas las ramas de las fuerzas del orden prestan juramento a la Constitución de los Estados Unidos, considera que las operaciones recientes crean un “enemigo interno” y contradicen dicho juramento.
Guerrero afirmó que veía conflicto en acatar las órdenes presidenciales, pero enfatizó la responsabilidad que deben asumir por sus propias acciones.
“Esta gente se siente protegida con la excusa de ‘sólo estaba siguiendo órdenes’”, dijo Guerrero. “Eso es incorrecto, son sujetos de sus propias acciones como seres humanos, porque se supone que debemos conocer los derechos y los errores éticos”.
Victor Enriquez, estudiante de tercer año estudiando bellas artes, sirvió en la infantería de marina del 2008 hasta el 2012. Trece años después, está muy alarmado por lo que está pasando en Chicago.
“Lo que está pasando es contra mis virtudes y todo lo que yo, en mis huesos, se lo que es ser un buen decente ser humano”, él dijo.
A pesar de un reciente fallo judicial que prohíbe a los agentes federales perseguir a personas sin orden judicial, ICE ha seguido deteniendo a jardineros, manos de obra en Home Depot, conductores de transporte en el aeropuerto y padres de niños en edad escolar, sacándolos de sus vehículos y secuestrados en las calles de Chicago y los suburbios. Aunque el gobierno inicialmente afirmó que solo perseguían a delincuentes violentos, incluso ciudadanos estadounidenses han sido detenidos en las redadas. Los manifestantes y periodistas han sido atacados.
“Yo no me inscribí a proteger un país, solo para estar en el otro lado ahora; solo para que me perfilicen por como me veo”, dijo González.
Guerrero también dijo que el despliegue de la Guardia Nacional se atribuye a la operación incorrecta de ICE, en referencia a los ataques contra la comunidad latina.
“Todos vinieron a Estados Unidos para ayudar y poner un clavo a su fundación”, dijo Guerrero. “Pero ahora que está construido y nos están atacando, ¿por qué retrocedemos en lugar de avanzar?”
Enriquez ha visto la tensión creciendo, creando una “corriente subyacente de ansiedad” por todas partes de su comunidad y familia inmediata.
“Es que es mucho de lo bien que traen los inmigrantes a la mesa”, dijo.
LaGroon also is concerned about the erosion of trust between the military and civilians.
LaGroon también habló de sus preocupaciones sobre la confianza entre los ciudadanos y la militar.
“I think the real damage is that we want Americans to always trust that our military will remain apolitical,” LaGroon said. “And today, we see that they no longer have that ability to remain unbiased. It’s immoral to see this type of action taken against normal citizens, whether they have legal or illegal status.”
“Yo creo que el verdadero daño es que como estadounidenses queremos confiar siempre en que nuestras fuerzas armadas se mantendrán apolíticas”, dijo LaGroon. “Y hoy, vemos que ya no tienen esa capacidad de mantenerse imparciales. Es inmoral ver este tipo de acciones contra ciudadanos comunes, ya sea que tengan estatus legal o ilegal”.
Editado por Brandon Anaya
